Compania

Un poco de historia:

Un día en el año 1943, don Juan Quirós Rojas en unión de su inmensa familia, deja su pueblo natal llamado Agua caliente de Cartago y se viene a vivir a la ciudad de Guadalupe, tierra promisoria y tradicionalmente hospitalaria.

Instalados en la nueva casa, don Juan pone una venta de carbón y doña rosario su esposa, se levanta a las 4 de la mañana a moler el maíz para la elaboración de tortillas. En esta faena la ayuda su hija Maria Lidia.
Horas después, sus hijos José Ángel, Humberto, Javier, Arnoldo, Manuel (a.d.D.g.)  y  Carlos Luis salen a recorrer las calles con sus pies descalzos para vender casa por casa: tortillas, masa, huevos y gallinas.
No obstante el agotador trabajo desplegado por todos los miembros de la familia, la pobreza y calamidades siguen azotando el hogar en forma inmisericorde.

Grupo Guadalupano

Cuando parece que esta situación no irá a cambiar, sucede que cierto día llega una pareja de nicaragüenses  - que viven en el mismo barrio – y le encargan a don Juan la comisión de que les consiga un lote de madera que les servirá para arreglar su casa. Acto seguido le entregan una pequeña cantidad de dinero.
Otro día muy temprano, don Juan parte para Cartago y habla con los señores Murillo, propietarios de un aserradero ubicado en este lugar. Como dichos señores le conocen, puesto que había trabajado en ese aserradero, le venden la cantidad de una carreta de madera en 50 colones. Ya en Guadalupe, el boyero le cobra 20 colones por el acarreo.

De acuerdo con el dinero recibido, don Juan le entrega a los nicaragüenses una mitad de la madera, la otra que le queda a favor, opta por ponerla a la venta en el patio de su casa. 
Fue ese suceso intrascendente e inesperado, el que dio lugar para que se iniciara el primer depósito de madera en Guadalupe, ubicado en el barrio Americano, llamado así antes de ser bautizado con el nombre de Santa Cecilia.

Aunque el nombre que se le pone al incipiente negocio es idea original de Humberto, es José Ángel quien alza un pedazo de tabla del suelo, y con un trozo de carbón escribe un letrero el cual pega en un poste a la entrada del patio. En el se leía: Venta de Maderas El Guadalupano.

Es José Ángel el hijo mayor el que atiende el negocio y le toca en suerte realizar la primera venta: dos piezas de regla de 1 x 3 x 4 y dos de 2 x 3 x 4 por lo que cobra ¢8.40 en total.

En vista de que la primera remesa de madera se vendió con buen suceso, ello influyo para que don Juan partiera de nuevo para Cartago, pero ahora compra dos tucas. Contando con el permiso de los señores Murillo, las aserra y obtiene madera de mayor calidad y utilidad: alfajillas, regla, tabla para forros y piso.

En cuatro carretas se trae el producto de las tucas y paga 80 colones por el acarreo.

Grupo Guadalupano

Como las ventas aumentaban, los viajes de don Juan a Cartago se iban acortando. Al principio sucedía una vez al mes, luego paso a 175 días y por último cada semana. A esas alturas ya la madera la traía en el camión de Talí Brenes y pagaba  ¢50 por cada viaje.

Por razón de que José Ángel decide irse a la zona sur, queda al cuidado del negocio Humberto.

Posteriormente entran de lleno a trabajar Javier, Arnoldo, Manuel y Carlos Luis.

Ya por ese tiempo, en el negocio se vendía: ladrillos, tejas, clavos y pintura en polvo que venía en cajas de un kilo.

Resultaba corriente ver transitar por las calles polvorientas y pedregosas de Guadalupe, a don Juan jalando una carretilla de mano, ayudado por sus hijos, en la que llevaba los materiales que le compraban los clientes y los dejaba en su casa o en otra parte que le indicaran.

En 1950, don Juan compra un lote en diez mil colones a pagos y es allí donde queda instalado el nuevo Depósito de maderas ubicado de la Iglesia de Guadalupe 100 metros norte.

En 1961 don Juan sufre un infarto y opta por poner a nombre de sus hijos todos sus bienes. A partir de esa fecha, empieza para El Guadalupano una era de prosperidad propiciada por las ideas renovadoras de jóvenes mentes.

Al ubicarse en una lugar céntrico, el negocio aumenta las ventas considerablemente y es aquí, cuando Humberto se le ocurre poner un aserradero propio.

Al estar todos los hermanos de acuerdo, compran una propiedad de seis manzanas, adquieren una máquina y queda establecido el aserradero  en Purral de Goicoechea  en el año 1969.

En el año 1987 la empresa sé tecnifica al introducir equipo automatizado de computo en sus diferentes áreas de servicio, (administración, ferretería, maderas), ese mismo año fallece el señor Juan Quirós Rojas.

El 22 de agosto de 1992 se abre la sucursal de Calle Blancos, así como también se adquieren fincas de reforestación en Cartago, Tarbaca y Limón. Además en corto tiempo se abre la sucursal de Purral.

Así, nuestra empresa; El Guadalupano, S.A. ha brindado por mas de 65 años un gran servicio al cliente en todas las líneas de ferretería, maderas y en general todo tipo de materiales y acabados. Lo invitamos a visitarnos para que usted compruebe nuestra calidad y buen servicio. 

Nuestra corporación se compone de la siguiente estructura de ventas

  • Ferretería Principal
  • Oficina de Ventas, bod. Maderas.
  • Telemercadeo
  • Decocentro
  • Centro de Pinturas
  • Cerrajería
  • Sucursal Calle Blancos
  • Depto. asesoría en decoración y pinturas
  • Sucursal Purral
  • Aserradero
  • Bod. Maderas
  • Bod. Industrial
  • Bod. Pétreos
  • Bod. Acabados
  • Proveeduría Central
  • Depto. Proyectos

 

Grupo Guadalupano


Misión:
brindar a nuestros clientes excelencia en el servicio una alta calidad en los productos que distribuimos a un precio razonable.

Visión: liderazgo, bienestar social, desarrollo y expansión constante son las fuerzas que nos permiten ver hacia el futuro.

Objetivo general: brindar a nuestros clientes una excelente atención, un servicio de alta calidad, oportuno, con artículos que satisfagan sus necesidades a un precio razonable.



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